Retención de líquidos: causas más frecuentes y cómo prevenirla

La retención de líquidos, también conocida como edema, es una alteración común que se produce cuando el organismo acumula más líquidos de los que elimina. Esta situación puede manifestarse mediante hinchazón, sensación de pesadez o aumento de volumen en zonas como piernas, tobillos, abdomen o manos.

Aunque en algunos casos puede estar relacionada con problemas médicos, en muchas ocasiones la retención de líquidos se debe a hábitos diarios poco saludables. A continuación, analizamos las causas más habituales y qué medidas pueden ayudar a prevenirla.

Hábitos diarios que favorecen la retención de líquidos

La acumulación de líquidos no suele aparecer de forma repentina. Determinadas conductas mantenidas en el tiempo pueden alterar la circulación y el equilibrio hídrico del organismo, favoreciendo la hinchazón.

  1. Uso de ropa excesivamente ajustada : El uso frecuente de prendas muy ceñidas puede dificultar el retorno venoso y linfático, especialmente en las extremidades inferiores. Esta alteración en la circulación favorece la acumulación de líquidos y puede intensificar la sensación de pesadez en piernas y pies.
  2. Exceso de sal en la alimentación: Una ingesta elevada de sodio es una de las principales causas de la retención de líquidos. No solo está presente en la sal añadida a las comidas, sino también en alimentos ultraprocesados como embutidos, quesos curados, salsas preparadas y conservas. Reducir el consumo de estos productos y optar por una dieta baja en sal ayuda a mejorar el equilibrio de líquidos en el cuerpo.
  3. Permanecer muchas horas en la misma posición : Estar sentado o de pie durante periodos prolongados dificulta la circulación sanguínea y linfática, lo que favorece la aparición de edemas. Introducir movimiento a lo largo del día, caminar con regularidad o realizar ejercicios suaves contribuye a prevenir la retención de líquidos.
  4. Bajo consumo de frutas y verduras : Las frutas y verduras frescas son ricas en potasio, un mineral esencial que ayuda a contrarrestar los efectos del sodio y favorece la eliminación de líquidos. Una dieta pobre en estos alimentos puede aumentar el riesgo de hinchazón y retención.
  5. Hidratación insuficiente : Beber poca agua puede provocar el efecto contrario al deseado. Cuando el organismo no recibe suficiente líquido, tiende a retenerlo como mecanismo de protección. Mantener una correcta hidratación a lo largo del día es clave para favorecer la eliminación de líquidos y toxinas.
  6. Uso de determinados medicamentos: Algunos fármacos pueden provocar o agravar la retención de líquidos como efecto secundario. Por ello, es importante no automedicarse y consultar con un médico o farmacéutico si se presentan episodios frecuentes de hinchazón.

¿Cuándo consultar con un profesional sanitario?

Si la retención de líquidos es persistente, aparece de forma repentina o se acompaña de otros síntomas, es recomendable acudir a un profesional de la salud para valorar la causa y establecer el tratamiento adecuado.

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